El dinero no da la felicidad, tampoco en un trabajo

Siempre hemos tachado este refrán de ventajista, porque entendíamos que venía de aquellas personas para las que el dinero no es un problema. Sin embargo esta semana me he encontrado con dos noticias muy reveladoras. La primera de ellas salía publicada en expansion.com el lunes 16 y su título era: “Para motivar a los mejores no hace falta “tirar de talonario”, merece la pena leerla. Está orientada a lo que se nos viene encima si no hemos hecho los deberes como “retenedores” del talento en las empresas (ahora que parece que la cosa empieza a despegar).

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La segunda noticia del diario deportivo AS, es aún más llamativa: “Sergio García rechaza una oferta de China de 20 millones” (por 2 años de contrato), estamos hablando de un futbolista del RCD Español que actualmente cobra una décima parte de lo que le ofrecen.

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En ambas noticias podemos apreciar un eje común, algo que muchas veces nos negamos a reconocer en nuestro entorno, con nuestros colaboradores e incluso con nosotros mismos, y es que (en palabras del Doctor @MarioAlonsoPuig):

Nunca darás lo mejor de ti mismo por un talón.

Así es, existen multiplicadores de motivación mucho más poderosos y cuanto antes nos demos cuenta, más tranquilos y estables viviremos, como individuos y como empresas.

También habla el Dr. Alonso Puig del “el compromiso emocional” como una de las claves de la retención del talento. Algo que no se firma, algo que debemos mantener vivo si queremos que nuestra empresa destaque por las personas que trabajan en ella. Las empresas deben nutrirse de profesionales con un elevado compromiso emocional. El compromiso es algo basado en la confianza y la confianza se genera desde la seguridad, pero ¡ojo! seguridad no entendida desde el punto de vista del puesto de trabajo, sino desde el total convencimiento de que la empresa, esa empresa que es la mía, ha decidido comprometerse conmigo y con mi carrera profesional, sea cual sea el puesto que desempeñe.

Cuando un jugador de fútbol, cuya profesión en muchos casos se vincula a un “mundo mercenario”, es capaz de renunciar a cobrar 10 veces su salario únicamente porque considera que, como capitán del equipo “no debe irse en un momento tan dulce importante de la temporada” o simplemente “quiere volver a estar en la selección española”, se pone de manifiesto que los seres humanos somos capaces de priorizar otras motivaciones muy por delante del dinero. Habría que preguntar al club, a su entrenador y a sus compañeros, qué han hecho para que esa persona desee continuar su carrera profesional trabajando con ellos.

Refiriéndome al articulo con el que abría, cuando en la película “Up in the air” Ryan Bingham (personaje que interpreta George Clooney) le dice a un empleado fuera de sí al verse despedido “¿Cuánto le pagaron para que renunciara a sus sueños?” y “¿cuándo pensaba abandonar y volver a recuperar su alma?” la dualidad ante la que nos encontramos descoloca al espectador, puesto que siendo un comentario disfrazado de dardo calmante, toca una realidad que muchas personas viven cada día y es que no encuentran un sentido vital a lo que hacen, y que encuentren esa chispa no es únicamente responsabilidad de ellos, sino también de la empresa en la que trabajan.

Siempre he comparado el dinero en el trabajo con el sexo en la pareja, si únicamente existe eso el vínculo es débil (sé lo que estáis pensando, pero no dura mucho); si por el contrario existe todo lo demás sin eso… tampoco funcionará. Entendiendo este simple y representativo ejemplo, avanzaríamos mucho como fidelizadores de talento.

Muchas gracias.

¡Fuerza y Honor!

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